Conocer las limitaciones y los errores de cada uno es importante para progresar. Lo tiene muy claro Camila Weiske, pivote de Peñarol que integró la Selección Argentina U14 en el Sudamericano de Colombia, donde las chicas dirigidas por Laura Cors fueron cuartas.

La interna zurda, que no tuvo mucho protagonismo, reconoce que le hecho de haber jugado pocos minutos se dio por varios factores y sabe en qué cosas tiene que progresar para mantenerse en el grupo de las mejores jugadoras del país.

– Fueron varios días lejos de tu casa y el club, viviendo una experiencia muy fuerte. ¿En qué cambiaste?

– Cambié mucho, sí. Sobre todo en lo mental. Me di cuenta que tengo que empezar a hacer cosas que antes no hacía en cuanto a la alimentación, los hábitos y el entrenamiento. En el juego debo tratar de mejorar mi ataque con derecha, que es mi principal objetivo de acá en más. También tengo que mejorar mi físico y mi capacidad de resistencia.

– En cuanto a la alimentación, ¿les dieron un plan a seguir o depende solamente de vos?

– No nos impusieron una dieta ni nos dieron un plan, pero comimos muchas cosas que yo acá no comía y que voy a empezar a agregar en mi alimentación diaria.

– Sobre el juego, ¿te diste cuenta que sos “demasiado zurda”?

– (Risas). Sí. Me marcaban mi lado fuerte y me quedaba sin recursos. En estos torneos internacionales hay mucho scouting y tenés que manejar otras variantes para atacar. Una de ellas es mejorar mi lado débil. Ya estuve hablando con Belén, mi entrenadora, para ponerme a trabajar.

– ¿La concentración previa a la definición de la lista fue distinta porque había mucho en juego?

– Fue muy intensa en lo deportivo, nos “mataron” en los primeros entrenamientos y además estábamos muy nerviosas porque no sabíamos si íbamos a quedar o no en la lista definitiva. Tenía muchos nervios pero también estaba con confianza. Además trabajamos otras cosas, por ahí fue más detallado. Igualmente las pude resolver bien.

– ¿Qué te dijo el cuerpo técnico sobre lo que tenés que mejorar?

– La derecha y buscar más recursos en el poste bajo.

– ¿Y qué hacés bien?

– El giro para la izquierda.

– ¿Cómo fue esta experiencia de compartir todo el día con compañeras nuevas?

– Hermosa. Estuvo todo muy bueno, formamos un grupo lindo y no hubo ninguna discusión ni problema. La pasamos re bien. Lo que más nos llamó la atención fue viajar todas vestidas con la ropa de la Selección y que la gente nos mirara y nos preguntara.

– En Peñarol tenés un peso importante en el equipo y en la Selección no fue así. ¿Cómo manejaste esa situación?

– Traté de hablar y de alentar, aunque hay muchas referentes. No me volví loca, me pude adaptar bien a esa situación, estuve tranquila porque ya sabía que no iba a ser lo mismo. De hecho jugué tres o cuatro minutos por partido, pero los disfruté al 100%.

– ¿Jugaste poco por falencias tuyas o porque a pesar de que diste todo el resto era mejor?

– Un poco y un poco. Me faltan muchísimas cosas y también hay jugadoras muy buenas.

– Cuando vino Laura Cors, tu entrenadora, dirigiendo a Lanús en la Liga Femenina, dijo que Rocío Bereilh (jugadora de Peñarol habitué de las convocatorias en los últimos años) mejoraba entre cada concentración. ¿A eso apuntás?

– Sí. Esa frase me quedó muy marcada. La tengo muy en cuenta. Tengo que mejorar mucho para mantenerme como lo ha hecho Rocío en estos últimos años. Quiero volver a vivir esas experiencias que son únicas.

– ¿Qué balance hacés del rendimiento del equipo en el cuarto puesto del Sudamericano?

– Los partidos los jugamos todas con mucha actitud y fuimos al frente todas. Creo que nos faltó un poco de juego en equipo y entrar concentradas desde el minuto uno. Entrábamos en el primer cuarto a ver cómo eran las otras y no arrancábamos fijándonos en atacar bien y defender bien nosotras.

– Si tuvieras que escribir una receta para mantenerte en las convocatorias, ¿qué anotarías?

– Mejorar la alimentación, el físico en lo muscular y en la resistencia, mejorar la derecha, jugar más de frente y atacar como un perimetral.