El básquet femenino en Peñarol fue una disciplina pionera y hace poco cumplió sus primeros 70 años de vida. Para celebrar, Ethel García, Alejandra Guardia, Belén Villafañe, Valeria de Cabo y Rocío Bereilh, fieles representantes de la historia del “Milrayitas”, compartieron sus sensaciones y hablaron sobre el pasado y el presente de la actividad en la institución marplatense. Cinco generaciones unidas por las mismas pasiones. Con sus 88 años a cuestas, no hay un día en el que Ethel García no pase un rato por el club. Y no hay partido del Femenino que se pierda, sea la categoría que sea. Sobre el principio de la historia, relató: “la culpa de que haya básquet femenino en el club la tienen mi papá, Juan José García, y el señor Abraham, que era el dueño de una casa de ropa deportiva que se llamaba Sportlandia y tenía un equipo. Ahí jugaban mis hermanas Mirta y Blanca, o ´Coqui´y ´Chiqui´”. “En un momento, vinieron a preguntar si podían sumarse al club y en la Comisión Directiva aceptaron. Eso fue en 1947 y para principios del 48 estaba hecha la canchita al lado. El primer campeonato que ganamos fue en 1949, también ganamos en fútbol y al baby fútbol, que eran las tres actividades que había en el club”, recordó Ethel, apoyada en su infalible memoria y un montón de recortes periodísticos y fotos blanco y negro que mostraba mientras contaba los hechos. Alejandra Guardia, de 51 años, es la hija de Ethel. “Yo nací acá adentro. Y empecé a jugar cuando tenía seis años. Ella me enseñaba en los aritos del costado del Américo Gutiérrez, porque no había clases para tan chiquitas. A los 9 recién aparecieron unas nenas del barrio pero igual entrenábamos con las mayores”, comentó sobre sus inicios. “Ella es la qué más jugó acá en el club”, lanzó con seguridad su mamá. “¿Estás segura? Me parece que me ganó Belén, eh”, retrucó Alejandra. “No, porque Belén tuvo que dejar”, cerró Ethel. Hablan de Belén Villafañe, otra de las protagonistas importantes de la historia del básquet femenino en Peñarol. “Ethel siempre fue dirigente y es como mi abuela. Alejandra es mi madrina basquetbolística y fue mi entrenadora de pre mini. La he visto jugar y la admiré. Las quiero un montón a las dos. Fueron dos referentes”, reconoció Villafañe. Como anda siempre por el club, Ethel las conoce a todas, y cuenta que al ver el presente de Bereilh, de Cabo y Villafañe siente orgullo. “Lamenté que Belén tuviera que dejar de jugar por una lesión en el hombro. Era muy buena. Valeria es la mejor jugadora de la Primera. Y Rocío me encanta cómo juega y que la hayan tenido en cuenta para la Selección Argentina. Eso antes no pasaba, hay muchas chicas que podrían haber tenido chances, como Celeste (Selent), pero acá no las miraban. Muriel (Sauán) se tuvo que ir a vivir a Buenos Aires”, agregó. Para seguir un poco recorriendo la historia, Alejandra, quien también pudo jugar Liga Nacional para Peñarol a fines de los 80, destacó que su mamá fue clave para que el básquet femenino siguiera vigente y no desapareciera como en otros clubes. “Hemos hecho sentadas para que nos dieran horarios. Dependíamos de lo que decidiera el entrenador de Liga que estaba. Hubo muchos muy respetuosos y otros muy malos. Fue bravo. Ahora está buenísimo que tengan mucho apoyo y sus propios horarios. Somos el club que más gente tiene y eso lo reconocen desde otros clubes. Siempre nos dicen que trabajamos bien, que le damos horarios razonables y se respeta el lugar. Es genial lo que está pasando”, explicó. La más pequeña de las cinco protagonistas de esta historia es Rocío Bereilh, quien con 16 años forma parte del plantel de LNB y además es una habitual convocada a Selecciones Argentinas Formativas. A la hora de hablar del resto de las participantes, dijo: “Belén fue mí entrenadora desde que empecé y me dio la base para llegar a donde estoy hoy. Con Vale empecé a compartir equipo el año pasado, siempre me ayuda a mejorar y me apoya en todo. Que Ethel siga estando en el club representa lo que somos, un club de barrio en el que las personas van primero”. También, la talentosa base se refirió al presente de la actividad en la institución “Milrayitas” y comentó: “crece cada día más, estoy muy contenta. Yo agarré todos los mejores torneos para jugar. Tengo las suerte de que Iván (Guerrero) confío en mi y pude ganar experiencia en el Federal para jugar la Liga de este año. Eso me ayuda mucho al momento de estar en una Pre Selección Argentina. Está muy bueno que se busque proyectar a las más chicas y medirnos con clubes ya desarrollados que nos sirven como referentes”. Valeria de Cabo empezó a jugar a los 7 años. Aunque hacía patín carrera, un día estaba mirando a su hermana entrenar básquet, se le vino una pelota, la tomó y nunca más la soltó. “La entrenadora me invitó a entrar a la cancha y nunca más salí”, comentó la escolta zurda. Luego, habló sobre la estrella de la entrevista, Ethel García: “qué voy a decir. Es la mejor. Es única. Aunque no le guste la sigo tratando de usted. Se merece todo el respeto del mundo porque hoy estamos donde estamos gracias a que ella no nos abandonó nunca. Siempre nos está mimando con las cosas que sabe que nos gustan, nos hace pancitos, nos regala almohadones y hasta el año pasado nos cosía los nombres de la camisetas. Tengo un enorme cariño y respeto por ella”. Además, de Cabo agregó: “no hay partido en que no la vea, siempre está con nosotras, nos acompaña, está en los detalles. Juro que la escucho inclusive cuando estoy jugando”. Luego, Valeria se refirió a Villafañe al decir que “la tuve tanto de entrenadora en varias categorías como de compañera de equipo cuando empecé a jugar en la Primera y me dio muchas herramientas en los dos roles”. Después, sobre Bereilh contó: “la empecé a conocer un poco más el año pasado y este, me parece que es una jugadora con mucha proyección. Además está totalmente loca, no para un segundo de hacer pavadas. Es chica y le falta mucho por recorrer. Le deseo lo mejor” Finalmente, la escolta se refirió al presente de la actividad en el club. “Me parece que es un momento de crecimiento y oportunidades que hace mucho no pasaba, creo que hay que saber aprovecharlo. Estamos muy acompañadas, la comisión de padres está en todas las situaciones para que estemos lo más cómodas posible. Es momento de darle la importancia a las formativas para poder tener en el futuro a más jugadoras que salgan desde el propio club. Hay mucho material. Las más chicas tienen que entender que con esfuerzo se puede pero que se necesitan horas y horas de entrenamiento y que nunca deben cansarse de querer mejorar todos los días”. Belén Villafañe empezó de casualidad, aunque al ver su presente, deja en claro que las casualidades no existen. “Nadie de mi familia lo hacía y encima no me dejaban arrancar porque tenía cinco años y era para nenas de diez o más. La entrenadora, Viviana (NdR: prima de Alejandra y sobrina de Ethel), le dijo a mi mamá que me dejara a ver cuánto duraba… ¡y sigo acá!”, relató la entrenadora entre risas. Después habló sobre de Cabo y Bereilh: “las dirigí en su etapa formativa y hoy las tengo en el plantel de Liga Nacional. Fue y es un honor. Valeria es una representante del club aunque no logra dimensionar que es muy importante en la historia, como jugadora y como persona. Es una referente y tiene que estar ahí, firme al frente del equipo. Nació en el club y sabe de qué se trata. Rocío es un talento. Tiene que seguir laburando y entrenando para mejorar. Ser consciente de lo que va logrando y empezar a transmitírselo a las más chicas de la mejor manera. Debe ser un ejemplo para mejor”. Luego, Villafañe destacó: “que Ethel siga en el club es admirable. A su edad ya nadie querría aparecer, pero su pasión y amor por el club hacen que siga estando ahí trabajando y queriendo ayudar. Siento admiración. A nosotras nos hace muy bien que haya gente que sepa la historia y de dónde venimos. Es fundamental que la historia siga viva”. Finalmente, la entrenadora se refirió al presente del básquet femenino en Peñarol y en la ciudad: “lo de la Liga Nacional es tremendo y nos hace bien a todos, nos hace crecer y ver un poco más allá. Mar del Plata necesita tener un torneo fuerte de mujeres, más allá de lo regional y nacional. Tenemos que mejorar el básquet femenino. Por suerte hay muchos clubes que se están sumando. Eso nos da una felicidad enorme. En Peñarol estamos bien pero necesitamos que la ciudad esté mejor”.