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¿Cuántas chicas son y que categorías tiene el club en Básquet Femenino? En Premini y Mini tendremos 25, 30 nenas en total. Después entrenan Sub-14 con el Sub-17, también será más o menos otra cantidad y Sub-19 y Primera, que son un poquito menos por la edad y ya van dejando debido a los estudios, más complicaciones por trabajo y demás pero a 15 llegamos bien. ¿Es complicado mantener la regularidad en los entrenamientos? Es difícil porque la mujer tiene otras responsabilidades y más a esa edad, por ahí el varón a esa edad ya sabe que se va a dedicar a eso, las mujeres, en cambio, tienen que estudiar porque del básquet es más difícil vivir. ¿Qué expectativas tienen las chicas sobre este deporte? Más que nada, lo que buscamos es que se diviertan, que la pasen bien, que aprendan un deporte, que sean compañeras. Es difícil llegar pero no es imposible, hoy por hoy hay tres jugadoras de Mar del Plata en Preselección Argentina y eso también incentiva un poquito más. Aunque no son jugadoras nuestras, significa que están mirando un poco más al interior, ya que la selección argentina siempre se basó mucho en Metropolitana y ahora están mirando un poco más a lo que es alrededor, entonces eso motiva más a que las chicas le pongan otras expectativas. ¿Qué roce competitivo tienen las chicas? Poco. Premini y Mini acá en Mar del Plata no hay, jugamos contra Necochea que también interviene en el Torneo Marplatense que hoy por hoy son los únicos que disponen de estas categorías. Así que nos toca dos veces viajar, vamos dos veces para allá, uno en el torneo de preparación y otro en el oficial y ellas vienen dos veces para acá. Por ahora, la competencia es eso. Después nosotros invitamos equipos, vino Villa Gesell, ahora nos vamos a Tres Arroyos en agosto, tratamos de buscarle la variedad posible para que las nenas no dejen ya que es la camada más importante porque es la que le va a crear competencia a futuro. Pero también nos da bronca porque no hay y nosotros mismos sabemos que de acá a unos años si nosotros somos los que tenemos semillero y los demás no, el básquet no va a remontar. ¿Cómo es el acercamiento de las chicas al club, se acercan por propio interés o tuvo que ver la excelente campaña del plantel de Primera en la LNB el último año? Tiene que ver, siempre la cantidad de gente que se acerca al club es diferente por una cuestión de títulos. Creo que eso también debe tener que ver con que Quilmes no tenga semillero en lo que es básquet femenino, el hecho de que le vaya bien a un club atrae gente y es importante cuidarlo y tratar de que compitan para que no se vayan. Justamente por todos estos problemas, ¿crees que a las selecciones femeninas les cuesta tanto alcanzar los puestos de vanguardia en los campeonatos internacionales? Por supuesto, además la mujer argentina tiene una talla bastante baja. Hoy por hoy el Sub 17 terminó noveno en un mundial, perdió con Australia y con China, que tienen potencias en lo alto, eso hace que pierdas en rebote y te perjudica también en la corrida. Cuesta mucho también en ese sentido. Y en lo que es preparación también, por ahí en otros países ya desde los 13 años, están formando la selección pero no están mirando que ganen hoy sino que ganen dentro de 10 años cuando son de la categoría competitiva más importante. ¿Cómo viene la agenda de las chicas? Tenemos que terminar el torneo de preparación, nos queda un partido de Sub 19 y ya arranca el torneo oficial, así que apuntando a mejorar los resultados del torneo anterior y tratar de hacer algunos viajes. En todas las categorías, dependiendo de todos los torneos que se vayan dando, que nos vayan invitando. Viene Colombia en noviembre, un equipo que viene a hacer una gira y ya se contactó con nosotros para jugar, viene un equipo de Entre Ríos también, así que tratando de generar competencia. Mar del Plata es una ciudad que atrae y eso tenemos que aprovecharlo, la gente siempre quiere venir y eso genera que nosotros podamos jugar contra equipos de otros lugares, sobretodo mejorar la competencia. Por ahí no se den los resultados pero eso genera que las chicas jueguen. Por Milagros Pandolfo