Barrera, de 38 años, destacó que lo que él enseña “no se considera un arte marcial. Reúne técnicas de varias, pero no lo es. Hay un poco de aikido, taekwondo, jiu jitsu, kick boxing, muay thai y karate. Toma de cada una técnicas apropiadas para lo que es defensa personal”. Luego, quien además de instructor de krav magá es primer dan de karate, destacó que “se trabaja y se entrena defensa ante distintos tipos de ataque, como por ejemplo de arma blanca, arma de fuego o palos, en lugares oscuros de espacio reducido como un auto o un ascensor. También se enseña a defenderse sentado, en el piso o contra varios oponentes”. Después de comentar que tiene 40 alumnos en la actualidad, Barrera también habló sobre el presente de la actividad: “como no tiene una vertiente deportiva y no hay torneos, recién ahora se está empezando a conocer. En Argentina esta disciplina es relativamente nueva, está más o menos desde 2007. En otros países ya lo incorporaron las Fuerzas Armadas, por ejemplo. De todas maneras, es el tercer año que enseño en Peñarol y tengo muchos alumnos así que no me puedo quejar”. Finalmente, quien fuera parte de la infantería de marina durante quince años, comentó que “el krav magá es muy completo, porque hay también una preparación física y se trabaja mucho lo mental, para aumentar la habilidad cognitiva del alumno. Porque también hay que entrenarse y estar preparado para situaciones de peligro y stress. La gente que viene a practicarlo está conforme y se motiva, porque ve resultados concretos. No solamente en lo físico, también en la resistencia. Lo aprenden rápido porque se usan mucho los reflejos naturales del cuerpo. Ellos ven que resuelven bien las situaciones de simulacro, ven que avanzaron, y tienen ganas de seguir”.