(0223) 491-3378

Por lo menos en los resultados, se sabía que Kimberley y Peñarol eran dos equipos que hacían más culto de su parte ofensiva que de la defensa y se podía dar un partido abierto. En realidad, en el desarrollo, no se dio, porque el primer tiempo fue decididamente malo, quizá por culpa del campo de juego, la velocidad con la que salía la pelota después del pique, el frío o el viento. Lo cierto, es que no ofrecieron nada de lo que los llevó a estar en semifinal. Apenas un mano a mano de Martín Prado que tuvo tiempo de sobra para elegir el lugar y cuando estuvo de cara a Matías Villar, que le achicó y tapó el arco, definió cruzado, al lado del caño derecho, desperdiciando la oportunidad de poner en ventaja a su equipo y de cambiar el rumbo del juego. Por su parte, el conjunto de D’Archivio (está suspendido y desde el banco dirigió Fabián Villarreal), no pudo mostrar su habitual buen trato de pelota y no pesó en ataque, salvo algunos desbordes de Cardellino por derecha que eligió mal el último pase o no pudo concretar el que llegó por adentro. En el arranque del complemento, nada cambió. El partido no ofrecía nada y se jugaba lejos de los arcos. Por eso, D’Archivio comenzó a recurrir a los jugadores del Argentino B que tenía en el banco y al primero que mandó al campo de juego fue a Julián Servera para que se pare junto a Fortete en la zaga central, que no había hecho pie en la etapa inicial. Sin embargo, ahí Peñarol ya no tenía como lastimar y el juego transcurría entre las intenciones con falta de ideas de Kimberley y el “milrayitas” aguantando e impidiendo que le generen situaciones de peligro. Así y todo, a los 19’, Alarcón tuvo una muy clara recibiendo dentro del área y sacó un derechazo que se estrelló en la base del caño derecho de Tontikian. Dos minutos más tarde, el exAlumni de Villa María no falló. Un córner de Torres lo encontró demasiado libre en el anticipo, la derecha albiazul se durmió y el “9” metió el cabezazo que sorprendió a Curuchet que estaba en el primer palo y decretó el 1 a 0. Quedaban 25’ por delante pero el partido estaba terminado. Peñarol se desesperó, Eito hizo rápidamente los tres cambios que terminaron por desarmar la estructura y D’Archivio puso a Zamorano para darle el golpe letal. Y así lo hizo a los 35’, con un tiro libre del exUnión que despejó Tontikian, el rebote le quedó a Palavecino, intentó al arco de tres dedos, Montiel sacó mordido y la estrelló contra el travesaño y apareció Cardellino para pararla y empujarla al fondo del arco para definir la historia. Enseguida, el delantero juvenil volvió a aportar su olfato goleador yendo a buscar una pelota antela débil salida de Tontikian y puso el 3 a 0 definitivo, que fue exagerado en la diferencia, pero que tuvo en Kimberley a un justo ganador, porque más allá de que por momentos no le haya salido lo que pretendía, buscó y fue el que tomó el protagonismo en todo el partido. 0223.COM.AR

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