No es tardía la recuperación de Peñarol. Todavía está en pie por la Zona 80 del Argentino C, más allá que no pudo dejar el último lugar en la tabla. Mejoró levemente en su juego y salió de perdedor al empatarle ayer 1 a 1 a Rivadavia de Necochea, el líder, como local en La Pradera de River. La ecuación sigue siendo complicada, ya que deberá ganar todos los partidos de la próxima rueda para asegurar la clasificación. No obstante, tiene latente la posibilidad de meterse como mejor tercero. Lógico, la dependencia será inexorable de triunfos. El partido fue chato en líneas generales. En la primera etapa, Peñarol fue muy eficaz para ponerse en ventaja. Cuando Rivadavia se adelantaba desde la tenencia, el “Milrayitas” aprovechó un error y marcó el 1 a 0. Primero se salvó, cuando Corvalán controló excelso el cambio de frente por Bacigalupe y habilitó dentro del área para Abbadie, quien pifió remate y la tiró por arriba del travesaño. Luego festejó, porque Beraiz robó el balón ante la gruesa falla de Espende en la salida, encaró a Oliver y lo vulneró al definir rasante hacia un costado. Cambió para bien Peñarol con el gol. Prado fue muy participación en la gestión y el cambio de ritmo. Desnudó las flaquezas defensivas de Rivadavia, aunque no elucubró una situación neta para abastecer a Manzanares o Vóttola. Encima, cuando Pastorino a pura finta lo hizo a 15′ y descargó hacia la boca del arco, ninguno de los dos estuvo en el lugar preciso. La vista lo empató en el mejor momento local. Acquisto le negó el gol a Bacigalupe, al desviar con notable volada la volea del volante desde afuera del área. Pero del corner siguiente, Cantarutti convirtió en contra de su arco. Centro cerrado de Abdala, influenciado por el viento provocó el quedo del arquero y posterior desvío en la cabeza del zaguero central. Muy ofensivo Rivadavia se fue al descanso. Abdala se floreó ante Cantarutti y Arias. Gambeteó a tres y tiró el pase rasante que Corvalán desperdició al errar el remate a los 31′. El mismo volante derecho, sacó un derechazo distante que controló seguro Acquisto. El golero volvió a resolver bien, luego del sobrero de Abdala (recibió solo un lateral largo) sobre Cantarutti y su disparo cruzado. Peñarol intentó jugar en campo adversario sobre el comienzo del segundo tiempo. Aunque Rivadavia rápidamente equiparó el trámite por tener mayores facultades para la circulación. Abdala recibió el pase al espacio con la defensa local saliendo. Le ganó en velocidad a Arias, transportó 15 metros, pero definió displicente y débil ante Acquisto. Pastorino fue la respuesta al probar desde media distancia con un potente remate que complicó a Oliver por el pique previo, aunque el golero respondió a puros reflejos. Sin profundidad, el juego siguió siendo de ida y vuelta. En ese panorama, los necochenses mostraron mayor resto, sobre todo en lo físico. Pero, la imprecisión fue acumulativa por la dupla Elía-Dindart, se le agregó la fatiga de Corvalán y ello generó que el local se apoderada de las segundas acciones. La ausencia de Prado para los minutos finales resultó relevante al no tener claridad a las réplicas y no repetirse tanto con la búsqueda larga. Tampoco colaboró Cantarutti al ejecutar desde pelota detenida, cuando los centros al área se erigían como la única arma para buscar la victoria. Afinó la puntería en la última acción del partido, al rematar potente y cruzado el tiro libre cercano a la medialuna que pasó apenas desviado del caño. Mientras que el partido expiró con el enésimo pelotazo que no lograron despejar los centrales visitantes y Bianchimano, al picar a sus espaldas, no empalmó de llegó el balón de media vuelta y Oliver controló tranquilo. Por Marcos Buenaventura mbuenaventura@diarioelatlantico.com