El equipo marplatense dependía de sí mismo ya que con una victoria se aseguraba el segundo lugar del grupo. Pero estuvo lejos de lograrla. Por mérito del rival (el mejor equipo del grupo) pero principalmente por falencias propias. Los dirigidos por Eito no repitieron el nivel de las últimas fechas y cometieron errores que los dejaron con las manos vacías. El “Milrayitas” se puso en ventaja sin merecerlo pero luego el local lo dio vuelta. Además, el elenco marplatense falló un penal en el inicio del complemento. Le costó desde el inicio el partido a Peñarol. Rivadavia, más despierto, salió con decisión y al minuto nomás hizo revolcar a Elio Acquisto con un remate de Corvalán, que le ganó de mano a toda la defensa y apareció sólo en el área. Ese fue el primer indicio de que, pese a estar clasificados, los necochenses no iban a regalar nada. El “Milrayitas” nunca pudo adueñarse de la pelota. El dispositivo empleado, con un mediocampo formado por Peinado, Curuchet y Benítez en línea, y Prado y Pastorino, más adelantados con la misión de generar juego, no funcionó. Los últimos entraron muy poco en juego y casi no gravitaron. Con este panorama, Franco Vóttola no pudo hacer mucho en los últimos metros. Rivadavia amenazaba con el desequilibrio de sus delanteros y a los 17′ Abadie sacó un zurdazo e hizo lucir a Acquisto que sacó la pelota al córner. Sin hacer mucho, Peñarol encontró la ventaja. Mucho mérito tuvo “Tony” Benítez que presionó la salida rival, en la medialuna de área y recuperó la pelota que enseguida le cayó a Prado. El enganche, con un toque exquisito de derecha, puso la pelota por arriba del arquero y abrió el marcador. No le duró mucho la tranquilidad a los marplatenses. Porque seis minutos después, el local lo empató tras un doble error de Castellanos. Al defensor le cobraron mal sacado en un lateral y tras el saque rival, la pelota cayó en sus pies y se la regaló a Abdala que desbordó y habilitó a Abadie para que con un toque suave ponga el empate. Antes del final de la primera etapa, Pablo Sosa desequilibró por derecha y mandó un centro bajo que no alcanzó a conectar nadie. Peñarol tuvo la suya con un tiro libre de Roumec que sacó el arquero. No pudo empezar peor el segundo tiempo para Peñarol. Antes del primer minuto, Pablo Sosa sorprendió a todos con un zurdazo desde el borde del área que se metió cerca del palo derecho de Acquisto. El equipo de Eito reaccionó rápido. Tras un tiro libre al área, Martín Arias ganó de arriba y la pelota dio en la mano de Corvalán. Fue penal y expulsión. Pero Franco Vóttola remató débil y el arquero local le ahogó el empate. El hombre de más terminó de desnudar las falencias de Peñarol. El “Milrayitas” siguió sin poder manejar la pelota y nunca pudo lastimar a un rival que disimuló muy bien el hombre de menos y hasta generó situaciones para aumentar la ventaja. Martín Prado empezó a manejar un poco más la pelota y esa fue una luz de esperanza para su equipo. Pero el enganche se fue expulsado a los 20′ y ahí se empezaron a derrumbar las ilusiones de Peñarol. No pudo hacer mucho más el visitante. Sólo tuvo empuje pero no le alcanzó en un marco de imprecisión generalizada. Igual, buscó hasta el final un empate que lo hubiera dejado mucho mejor parado. Por Hernán Kloosterman hkloosterman@diarioelatlantico.com GENTILEZA DIARIO EL ATLANTICO