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El arranque fue parejo, dinámico, pero el equipo de Juan Carlos Eíto aprovechó las dudas de la defensa del “Decano” y golpeó en las dos ocasiones de riesgo que generó. Del otro lado, los de Marcelo López, con mejor circulación en el mediocampo y un Luciano Martínez intratable, se topó con los palos y la buena tarde de Elio Acquisto. Situación que se extendió en el complemento porque Peñarol se relajó, le brindó pelota y espacios a Atlético, que finalizó con cuatro atacantes, pero entre la solidez defensiva y el arquero rival, y la falta de eficacia lo dejaron en el camino, aunque mereció un poco más. Acquisto fue determinante, pero cometió un error en el amanecer del partido que pudo ser fatal. Perdió en el salto con Quadrini al intentar cortar un envío al área y la pelota derivó en Enríquez, que dio en la parte exterior del palo. Dentro de un cotejo dinámico, Atlético tenía un mejor proceder en la circulación. No obstante, Peñarol dio el golpe antes de los 10´ con un centro de Macció desde la derecha, que Prado conectó entre el punto de penal y el área grande en una especie de tijera y colgó la pelota del ángulo superior derecho de Vecchiarelli. A partir de ahí, Luciano Martínez se hizo conductor de Atlético. Desde sus pies nacieron las mejores chances. Como en un tiro libre que ejecutó y que ni Quadrini ni Cerono lograron desviar y exigió una estirada de Acquisto. Después lo tuvo Enríquez, mano a mano, y definió mordido, afuera. Y, cuando Atlético parecía adueñarse del trámite, en la segunda jugada tras un tiro de esquina, Sebastián Núñez dudó en rechazar una pelota que boyaba en el área chica y Macció se anticipó y fusiló a Vecchiarelli. El “Decano” pareció sentir el golpe y decayó su nivel, salvo por Martínez, quien luego de una gran maniobra individual estrelló un remate en el palo. En el complemento, salvo por algún contraataque aislado y el control de Prado, Peñarol se dedicó a defender. Una postura un tanto mezquina, propia de un equipo en inferioridad numérica y defendiendo una ventaja mínima. El “Milrayitas” cedió pelota y campo. Atlético jugó en campo rival, pero falló en la distribución. Pocas veces logró desequilibrar por las bandas. Y por allí se gestaron las opciones nítidas. Cerono peinó un envío desde la derecha y Quadrini llegando por detrás, lo perdió por poco. El balcarceño volvió a ganar el área en otro centro y cabeceó fuerte y esquinado, pero Acquisto tapó formidablemente. Y en la continuidad de la acción, el “1” volvió a lucirse (luego dio en el travesaño) ante un cabezazo de Fortete. Recién sobre la media hora, Peñarol inquietó tras un tiro de esquina y una definición de Ezequiel Ramírez que desbarató excelente Vecchiarelli, quien expuesto en los minutos finales, falló en un despeje y le dejó servido el tercer tanto a Burattini, pero el ex Talleres no tuvo precisión en el lejano disparo. En un desorden total, Atlético empujó, pero no encontró fisuras en la numerosa defensa de un Peñarol, que mostró una buena actuación cuando intentó jugar, pero también para aguantar. Se regaló demasiado, pero este sábado le salió bien. Por ghonchi El Atlantico

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