De entrada nomás, se vio que Peñarol estaba mejor parado, que planteó bien el partido lejos de su arco, cortando los circuitos de juego de Círculo Deportivo, sin darle lugar a Alejandroff y Klein, además de dejar solo, muy aislado a Gonzalo Scoles, que no tenía compañía debido a la ausencia de Gonzalo Gómez. Pero además del buen trabajo de contención, con Pastorino como armador de juego, el “milrayitas” tomó el control del partido y lo manejó, aunque le costó mucho generar acciones de gol, ya que Franco Vóttola como único punta no recibe abastecimiento. El conjunto “papero” era consciente que el punto no le sentaba nada mal, lo acomodaba en la tabla de posiciones, mantenía bien lejos a Peña y lo dejaba cerca de la clasificación, sobre todo teniendo en cuenta que las últimas dos fechas son en Otamendi. Por eso, no sorprendió que la primera parte se fuera con el marcador en blanco, pero una supremacía local que no tenía profundidad pero sí dejando en claro que era el único que quería tomar el protagonismo e ir en busca de los tres puntos. Y esas intenciones de los primeros 45 minutos, tuvieron su premio antes del primero del complemento. E increíblemente, con un error de la defensa de Círculo que tan atenta había estado en la etapa inicial para mantener lejos la búsqueda de Peñarol que terminó chocando contra su propia falta de ideas. Sin embargo, a los 55 segundos nomás, Tormakh no la pudo sacar y la pelota le quedó nada más y nada menos que a Franco Vóttola, el goleador que se reencontró con el arco y no dudó para acomodarla lejos de la estirada de Churrupit y darle el 1 a 0 merecido a los de Eito. A partir de ahí, los dirigidos por Martín Quintas debieron recurrir al plan B y salir a jugar el partido más adelante, porque el objetivo del punto ya no se estaba cumpliendo y necesitaba al menos conseguir el empate. Pero se dio cuenta que no era su tarde, que sus jugadores más importantes estaban imprecisos, que no podían sortear el buen trabajo del mediocampo albiazul y les costó mucho llegar al arco de Acquisto que no pasó demasiados sobresaltos. Con el correr de los minutos, Peñarol se paró más firme que nunca y apostó a la velocidad de Pastorino para terminar de liquidar de contra ataque. Pero el que rompió los esquemas fue Amoretti, que cambió el ritmo, desbordó, y cuando parecía que se caía de la cancha, metió el centro atrás que no llegó a cortar Churrupit y Franco Vóttola volvió a usar su olfato goleador para estar en el lugar justo en el momento indicado y empujar al fondo del arco para el 2 a 0 que le ponía el cartel de “partido liquidado”, a 15 minutos del final. Lo que quedó estuvo demás. Peñarol ya no se preocupó por atacar, sino que se aseguró de no tener ninguna sorpresa, mientras que Círculo no encontró en ningún momento el juego que pregona su entrenador y que lo pone como candidato a quedarse con el segundo cupo detrás de Rivadavia de Necochea. Gran triunfo del conjunto de Juan Carlos Eito que al fin pudo demostrar en el terreno lo que su entrenador le pedía, fue dueño del partido en su cancha y ahora deberá ratificar esto en Nechochea ante Estación Quequén, donde está obligado a ganar para mantenerse con vida, para después ir a buscar al menos un empate ante Rivadavia y el segundo escalón de la zona o, el tercero con una buena cosecha que lo ponga entre los mejores de la provincia. Gentileza 0223.com.ar