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Estoy feliz por mi momento pero no estoy conforme. Quiero un poco más así que voy a entrenar duro. Rocío Bereilh, recientemente consagrada campeona sudamericana con la selección argentina U14 de básquet, no para. Lanza esa frase minutos después de organizar junto con Osvaldo Echevarría los pasos a seguir en el entrenamiento, pensando en mantenerse en las futuras convocatorias de la celeste y blanca. El “Negro”, formador de cracks como Facundo Campazzo y Marcos Mata, aconseja ponerse al día con el colegio y retomar las prácticas matutinas donde se trabaja en los fundamentos y la técnica individual. Y “Ro” acepta el desafío. “Si quiero seguir ahí tengo que alimentarme bien, ir al gimnasio y entrenar para mejorar. Porque a medida que vas creciendo la exigencia es más alta y si te frenás te pasan por arriba”, sentencia la joven que estudia en el colegio Nuestra Señora del Camino. “Tengo que mejorar todo, porque no hago nada perfecto. El dribbling es un punto a perfeccionar. Me gusta mucho defender fuerte y hacer jugar al equipo, atacó fuerte el aro también para poder descargar. Me gusta asistir, jugar pick and roll. Me encanta romper al aro y que me peguen por todos lados (risas)”, agrega. Después, llega el momento de repasar los últimos momentos vividos haciendo el deporte que ama, el básquet. El fin de semana, se puso la camiseta celeste y blanca y dio la vuelta olímpica en el Sudamericano. “Fue un momento inolvidable. Yo estaba feliz, no lo podía creer. Fue un sueño, creo que es el sueño de todos. Salir campeón representando a tu país es un momento hermoso”, relata quien jugó el torneo como escolta. Y a la hora de desmenuzar el camino, Rocío cuenta que “antes del partido con Perú nos hicieron la presentación y estábamos todas con piel de gallina, llorando de la emoción y cantando el himno. Estuvo genial, no sabíamos dónde ponernos. Era todo nuevo y estábamos muy nerviosas”. En el juego, con triunfo 62-39, la marplatense fue titular y estuvo 25 minutos en cancha con planilla de 4 puntos (4/4 en libres), 5 rebotes, 2 pérdidas, 1 recupero y 2 faltas. “Me sentí cómoda porque somos un lindo grupo, muy unido afuera y en la cancha se nota. Hablamos mucho en defensa y en ataque anduvimos bien. En un momento de nerviosismo se nos acercaron pero lo pudimos controlar”, graficó Bereilh, quien cuando era chica hizo natación pero dejo porque “era un deporte muy individual” y se acercó a Peñarol por un primo y por Darío Arcidiácono, actual coordinador del básquet en el “Milrayitas”. “El concepto de juego era defender fuerte y atacar rápido con contragolpes. Hablamos mucho, hay buena comunicación entre todas. También jugamos ofensivas estacionadas. Tuvimos protagonismo todas pero queríamos darle mucho juego a las pivotes porque tienen muy buena altura”, dijo sobre el Sudamericano, en el que el segundo partido fue un triunfo ante Paraguay por 85 a 38. Allí Bereilh jugó como inicial y jugó 20 minutos, con 5 puntos (1/4 en dobles y 1/2 en triples), 4 asistencias, 3 faltas, 3 pérdidas y 1 recupero. “No fui con la idea de entrar de titular. Yo quería ayudar. Pero como estuve entrenando muy fuerte en la previa con Osvaldo (Echevarría) y Belén (Villafañe) me di cuenta que ya que había quedado entre las 12 podía estar entre las titulares. Cuando fui allá, tuvimos la semana de entrenamientos y entrené muy duro”. La única derrota en el certamen fue 65-55 contra Venezuela, con poca participación de “Ro”: 2 minutos en cancha y sin anotar puntos (0/1 en dobles y 0/1 en triples), 2 rebotes, 1 asistencia, 2 faltas y 2 pérdidas. “Jugamos raro. Ya habíamos clasificado y no importaba mucho el resultado, aunque queríamos ganar. No nos fue muy bien y no nos pudimos entender. Yo no jugué mucho pero alenté desde el banco”, describió Bereilh. Después llegó el claro 66-49 a Ecuador en la semifinal con 5 minutos en cancha y una falta para Rocío. Y en la final, el elenco orientado por Laura Cors se desquitó de Venezuela al superarlo 54-31. “Entré en el segundo cuarto porque se lesionó Ariana (Rugna) y yo era el primer cambio. Me quise ganar los minutos en cancha porque venía de jugar mal en los anteriores dos partidos. Me mentalicé en que no quería salir en la final y me puse a defender. Defendí a (Yulianny) Pérez y dije que esta no me iba a pasar. me agaché, bajé la cola y no me pasó”, comento después de agradecerle a su familia, a sus entrenadores, al colegio y a sus compañeras de equipo. “El partido fue peleado, pero lo definimos rápido por suerte. Jugamos siempre como si perdiéramos por 30. Estábamos concentradas en el partido, sabiendo cómo teníamos que defender y atacar, pensando en pasar la pelota, en hacer un buen dribbling. Cuando faltaban 50 segundos nos dimos cuenta porque la hinchada empezó a cantar “dale campeón”, agregó quien a su corta edad ya tiene dos participaciones en el Campeonato Argentino U14 representando a Buenos Aires. , Un par de chicas se fueron de la preselección porque extrañaban y no aguantaban. ¿Vos pudiste sobreponerte? , A mí me pasó pero aguanté. Tuve angustia y me quise volver. Te da miedo, porque estás con la presión de querer quedar y extrañás, obvio. Si no la estás pasando bien te podés volver, pero es cuestión de hablarlo. En el cuerpo técnico no tienen problema en que te bajes pero siempre van a intentar que te quedes. Hablé con Laura y me dijo que iba bien, que siguiera confiando en mí y que no me preocupara. Que me apoyara en mis compañeras porque somos muy buen grupo. Lo que nos dicen es que confiemos y la pasemos bien porque es un juego y hay que disfrutarlo.

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