Peñarol volvió a vencer a Quilmes por el Torneo Oficial Femenino de Primera División que organiza la Asociación Marplatense de Básquetbol. De visitante, las dirigidas por Nicolás Seijo se llevaron la victoria por 53-39 estirando la buena racha ante el clásico rival desde que volvió la competencia este año.

Las actuales campeonas salieron a afrontar el juego con el plantel conformado por Luana Lozano, Macarena Iacobini, Celeste Selent, Camila Soria, Belén Concolino, Valentina Schulze, Valeria de Cabo, Malena Silberman, Victoria Castorina, Sol Weiske y Rocío Bulzomi.

En un inicio plagado de imprecisiones, el que se acomodó primero fue Peñarol, para romper el empate 0-0 que duró hasta los cinco minutos del primer parcial y llevárselo por 12-3. Ese colchón de puntos le sirvió a las orientadas por Seijo para tener calma y manejar el resultado, sin que Quilmes pudiera realmente poner en peligro el dominio, más allá de acercarse varias veces en el transcurso del juego.

El segundo fue para las visitantes por 25-14, con las penetraciones de de Cabo, el buen trabajo de Selent en el poste bajo, y la siempre rendidora Iacobini, contagiando en defensa para que todo el equipo se destacara en ese rubro. Peñarol logró estirar la renta al irse al descanso largo.

Al volver sacó 16, con la aparición goleadora de Camila Soria, al igual que en el pasado clásico jugado en el microestadio Domingo Robles. Peñarol se alejó primero 30-14, luego 36-20 pero con cinco puntos de la base se escapó por 17 (39-22) en lo que sería la máxima distancia del partido. En el cierre, Quilmes metió un 6-0 para acercarse (28-39), aunque la desventaja fue de 13 al sonar la chicharra (28-41).

En el último, las “Tricolores” se pusieron a 12 (29-41), pero como cada vez que intentaron reaccionar, Peñarol encontró respuestas de juego colectivas e individuales para no dejarse sorprender. En defensa actuó bien, y en ataque le alcanzó con ser preciso y paciente para lastimar y mantener un buen goleo. Así, cuando Quilmes se puso a 10 (35-45) logró despegarse a 14 (39-53), distancia con la que terminaría el clásico.